Nutrición Viva

La nutrición viva consiste en eliminar al máximo posible la cocción de los alimentos. La nutrición viva usa solo alimentos crudos o cocinados a máximo 40 grados para conservar intactos los valores nutricionales que de lo contrario se perderían.

Las ventajas de la nutrición viva son múltiples: las proteínas, vitaminas y minerales presentes en los alimentos se conservan y asimilan perfectamente, mejorando la digestión e hidratando y desintoxicando el organismo.

En esencia la nutrición viva es vegan y excluye cualquier química de origen animal o en proceso de descomposición. (No existe nada mas ácido que un cadáver. Bernard y Pasteur)

En el evangelio Esenio de la paz, publicado como un extracto de manuscritos del siglo III después de Cristo, están descritos los hábitos y la filosofía de los Esenios. Los cuales tenían entre sus normas de vida adoptadas para la longevidad, especificaciones nutricionales y dietéticas crudas y vegetarianas.

El primero en hablar realmente de nutrición viva fue el medico y nutricionista Suizo Max Bircher-Benner al inicio del 1900, el cual sostenía que las verduras, las frutas y las semillas son capaces a través de la fotosíntesis de permitirnos acceder a la energía del sol y nutrirnos de ella. Max Bircher-Benner fue un precursor de la ciencia de la nutrición viva, adelantado mas de un siglo a su tiempo.

Mientras todos apuntaban a las propiedades supuestamente nutritivas de la carne, el elogiaba las ventajas de la nutrición viva y vegana.

Bircher Benner fue un medico suizo que dedico toda su vida al estudio de las propiedades nutritivas de los alimentos vivos, definiéndolos como materia viva.

Partiendo de la aplicación de una receta pitagórica, descubierta casualmente, desarrolla mucho mas su estudio: escoge como conejillos de indias a sus propios familiares y aplicándolo también en muchos pacientes obteniendo grandes éxitos

A los primeros resultados le siguió el descubrimiento: la verdura y la fruta viva poseen propiedades curativas, únicas, propias solamente de estos alimentos. Resultados que permitieron a Bircher-Benner introducir la nutrición viva al mundo de la ciencia oficial y que señala el inicio de una nueva vida del medico suizo , definido por sus propios pacientes como “el medico milagro.”

El hombre a cocinado inconscientemente sus alimentos por miles de años. Sin embargo el hombre existe sobre la tierra desde hace mucho mas tiempo y  es biológica y fisiológicamente programado para alimentarse sin el uso de fuego, como todos los demás seres vivientes y animales. Infringir las reglas de la naturaleza  implica consecuencias fácilmente observables: ningún otro ser viviente en el mundo cocina sus alimentos y ningún otro ser viviente excepto los seres humanos (y los animales domésticos) sufren de tantas enfermedades, sufrimiento y problemas.

El calor modifica la estructura molecular de los alimentos, expulsando átomos de oxigeno y haciendo los nutrientes mucho menos utilizables. Los alimentos cocinados y desnaturalizados, especialmente aquellos industrializados y modificados genéticamente, no son digeridos ni asimilados adecuadamente al contrario que con los alimentos vivos.

Todo lo que consumimos y que no puede ser digerido o asimilado, es eliminado como material de desecho.

Consumir en modo constante alimentos desnaturalizados y antifisiológicos produce residuos y desperdicios en abundancia que no pueden ser evacuados adecuadamente por los órganos de eliminación. El material de residuo se acumula en nuestro tejido inter-celular y esto provoca un estado general de intoxicación y acidificación en todo el organismo que literalmente genera la gran mayoría de enfermedades.

El justo alimento natural nos proporciona todos los nutrientes y minerales vivos y asimilables necesarios como a todas las demás especies vivientes.

Cuando un ser humano padece de fiebre, esta no debe superar los 39 a 40 grados centígrados, por riesgo de convulsión y posibilidad de muerte, así mismo las células de nuestros alimentos no soportan temperaturas de más de 39 grados centígrados. A esta temperatura se expulsan los átomos de oxigeno y las células mueren, por tanto muere con ellas todo su real aporte nutritivo y energético.

Cada vez que cocinamos nuestros alimentos estamos transformando las células benéficas en toxinas y por lo tanto el organismo y el plasma sanguíneo se híper acidifican y enferman desencadenando un proceso de “leucocitosis” digestiva y envejecimiento prematuro.

Por estás razones la ciencia biológica mundial actual nos demuestra que el ser humano debe consumir al menos el 85% de sus alimentos vivos, crudos y orgánicos combinándolos de